jueves, febrero 01, 2007

MEDICINA "EXTERNA"

Viene el título porque voy a intentar hacer una explicación de mi modo de ver los hospitales y la sanidad en su visión más conjunta.

Bueno, la historia comienza hoy que he tenido que ir a sacar turno para mi madre al médico. Tenía que ir a la primera planta a buscarle el papelito a una determinada consulta.

Y después de una hora y media larga he podido salir de alli llevando mi premio: un trocito de papel que apenas superaba en tamaño a un post-it. "Joder, vaya birria de premio" pensarán algunos. Todo lo contrario queridos amigos: me he sentido mejor que si hubiera ganado la Champions League. Y eso ha sido porque, haciendo memoria de todas mis experiencias, entrar en un hospital es como salir ileso de Poltergeist, ya que alli dentro no paran de ocurrir fenómenos extraños...

La cosa empieza cuando llegas a la puerta donde deben atenderte. Allí ocurre el primer fenómeno extraño: el alargo o acortamiento del tiempo a su propia voluntad. Si tienes de hora las 9:15 (por decir una) pueden ocurrir dos cosas: o que seas atendido extremadamente más tarde o, por el contrario, que llegues a tu hora y como el tiempo se ha acortado has perdido tu turno diez minutos antes de lo que tu reloj marcaba. Sin embargo las celadoras no te van a decir que tienen mucho trabajo o que por el contrario hoy la cosa va rapida. No. Ellas te diran que tu reloj va mal. Y tú te paras a pensar que los relojeros son unos cabrones, porque deben estar montando una conspiración mundial vendiendo relojes que no van a la hora (ojo, no uno o dos, todos) para crear el caos y así dominar el mundo. Pero no... No son los relojeros... Es el hospital...

El segundo fenómeno paranormal a observar es la ausencia total de jóvenes (pongamos hasta treinta años, por ejemplo). Aquí sí que hay una media de edad elevada y lo del Madrid son gilipolleces. Esta todo lleno de adorables abuelitos y abuelitas...

He dicho adorables??? Lo siento, quería decir UNOS ABOMINABLES SERES PSICÓPATAS SEDIENTOS DE SANGRE (y tambien atención, pero en menor medida). Se me ha ocurrido acercarme a la puerta a preguntar, ya que yo ni tan sólo tenía que entrar en consulta, simplemente preguntar por una persona para que saliera y me diera el primero de los papelitos. En qué hora... En cuanto he aspirado aire para articular la P de "Perdona, estoy buscando..." una horda furiosa de como unos tres abuelos y abuelas me han increpado por haberme colado. Esto me ha hecho plantearme una nueva forma de suicidio: colarme en una cola de abueletes en el hospital, debe ser una muerte por lo menos memorable, seguro que las caras sin dientes y brazos en cabestrillo (amen de los semblantes furiosos y coléricos) te deben dar la sensación de que el desguace está acabando contigo. En verdad he visto pasar mi vida ante mis ojos (lo que me ha llevado a preguntarme si eso les pasará a los ciegos, debe ser una putada que vean justo antes de morir, un gran placer que es efímero, como cuando España llega al Mundial) por no haber hecho nada malo, ya que mi turno se cogia de esa manera, preguntando en perta y esperando que alguien saliera a dármelo.

Cuando he preguntado por la persona a la que me habían dirigido se ha dado otro poltergeist: el de la aparición súbita. He preguntado por una mujer (llamémosla X por protegerla, aunque os aseguro que su nombre era tronchante) y me dicen "no, esque X no ha venido hoy y creo que no viene". Cojonudo, más teniendo en cuenta que me había levantado pronto para ir y a las 8:45 ya estaba alli. Como a los cinco minutos ha pasado otra mujer y le he dicho simplemente (sin referirme a X) que quería cita para ver unos resultados, si me la podia dar. Entonces ella me ha dicho "No, esque yo soy de COP, eso es de Medicina Interna, que es esta misma puerta pero un pasillo lateral diferente a este, espérate que ahora le digo a X que salga". MILAGRO!!! En cinco minutos se había aparecido ya que ni ha entrado por la puerta. Lo que me ha llevado a pensar que mis sospechas sobre los pasillos del hospital son ciertas: son mágicas o, en su defecto, como un complejo laberinto en el que es casi imposible salir si no sabes el camino. Ahora he entendido por qué cada vez que quedo con alguien que trabaja en el hospital llega como media hora tarde, joder, si es que estaba saliendo!!! Y menos mal que lo ha conseguido.

Después de conseguir el primer número (y no sin sospechar que alguno de los abueletes me seguía) he tenido que bajar a los ordenadores a entregar el papel que me habían dado. Ahi, aparte de más abuelos (estos la verdad parecían más afables) había una cola en la que, para que te atendieran, tenías que coger un número en un aparato igual que el que se utiliza cuando vas a pedir 100 gramos de jamon en la charcuteria del súper. Pero hasta eso es raro, porque yo toda la vida he visto los del súper de color rojo. Este era amarillo. Pero habían cosas más raras, como el increíble fenómeno de los números menguantes. Yo tenía el 26 y estaba por el 14. En principio, dentro de lo que es un ambulatorio, no iba a tener una larga espera. Pero claro, eso pensaba yo. Del 14 ha pasado de repente al 18, despues al 20 para , posteriormente, retroceder al 16... Y entonces el contador se ha puesto a cero y ha empezado de nuevo. He tenido que esperar 24 números hasta que me ha tocado a mi (ni que decir tiene que este cambio de numeración no me ha afectado a mi sólo, sino tambien a los abueletes y abuelitas allí presentes, cambiando su amable semblante por su cara de mala hostia y sedienta de sangre; y yo me he acojonado y he temido por mi vida... otra vez). Y cuando me ha tocado a mi el fenómeno de la aparición ha pasado a mi. Le he dado el papel y la del ordenador me ha dicho que eso no me lo habían hecho aquí, que seguro que era de otro ambulatorio y que, por ende, no podía darme el turno. Después de explicarle el departamento donde había estado, de contarle lo que he tenido que aguantar con el poltergeist de alargamiento del tiempo y de convencerle de que aun no soy capaz de vencer la barrera espacio - tiempo para teletransportarme a otro ambulatorio sin pasar por la puerta de salida me he acordado del nombre de X y le he dicho que llamara para confirmarlo. Aunque reticente en un principio ha aceptado. He cogido mi papelito y me he marchado, agotado pero victorioso tras una larga y dura batalla.

Y esto no ha acabado señores. Esto ha acontecido esta mañana entre las 8:30 y las 10:00 paa cogerle turno a mi madre. Pero a las 14:00 debo volver a otro ambulatorio para coger un volante bastane urgente para mi abuela. Espero que al ser urgente no tenga que sufrir más. Pero si se dieran más fenómenos extraños os los detallaría para que no tengáis que pasarlos la próxima vez que vayáis. Estaréis preparados... O no, quién sabe... Nunca sabes por donde te puede salir el próximo abuelete (y más inquietante aun, qué esconden bajo las boinas y, sobre todo, los bastones)...

Canción del post: De la BSO de Anatomía de Grey (mira tú que coincidencia): Chasing Cars, de Snow Patrol

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