Siguiendo el ejemplo de Morgana, voya a inciar una serie de posts en forma de "Saga conocida" para contar cosas muy personales, o al menos asi las considero yo. Espero que os "gusten".
EL SEÑOR DE LOS TORPEDOS: LA COMUNIDAD DE LA ELITE
En la región de la Playa de Gandia viene existiendo desde hace largo tiempo una comunidad de gentes conocidas como socorristas. No obstante, en la Playa hay más gente que los socorristas, como los enfermeros, los patrones de embarcación o los auxiliares de Baño Adaptado. Uno de estos últimos es el protagonista de esta historia.
Llegó al trabajo un sábado por la mañana, a primero de julio con la playa a rebosar. Era novato. Su compañera (a la que ya conocia de antes) de esa semana salió de fiesta la noche anterior y llegó en un estado calamitoso, dejando a nuestro protagonista (a quien a partir de ahora llamaremos "el adaptado") llevar la responsabilidad total de la posta en su primer día.
El trabajo del adaptado era sencillo: cargaba en un carro anfibio a personas con algun tipo de discapacidad para que ellas tambien pudieran disfrutar de un baño en la playa. Al adapatado le quedó grabado como una chica que no le conocia absolutamente de nada y que era socorrista le dijo en su primer dia si se iban de fiesta por la noche, para celebrar que ese día, uno de julio, habia entrado la nueva y definitiva (ya veremos más adelante que no) remesa de plantilla de Playa. Aceptó, pero con intención de no beber mucho y no volver muy tarde. Tras recibir la invitación volvió a su primer día.
Tras ver que la gente era muy legal y que el primer día transcurrió muy bien, el adaptado decidió que iría, pero se suspendió la fiesta. Sin embargo, dos o tres dias después se hizo una barbacoa en un apartamento de un socorrista y ahi si que fueron todos. Fue cuando mejor pudo juzgar dónde se habia metido, y le encantó. Formaba ya parte de, como ellos mismos se denominaban, la Elite.
El adaptado no tardo en darse cuenta que era un ejemplar en cautividad. De seis currantes de Baño Adapatado él era el único chico. Las otras cinco eran mujeres, pero eran las mejores mujeres que un adaptado pudiese desear.
En estas llegó el cumpleaños del adaptado, el día 18. Pensó en celebrarlo con todas las adapatadas y los y las socorristas que quisiesen venir. Desgraciadamente fue un desastre, y no acudió prácticamente nadie, sólo dos adaptadas, I y Z. De no ser por ellas el cumpleaños habría sido un verdadero fracaso, pero le salvaron la vida e ese sentido. Al día siguiente había inspección pero el adaptado libraba, cosa que agradecía ya que llegó algo tocado (etílicamente hablando) y tarde (entre 4:30 - 5:00). Sin emabrgo una de las compañeras, C, no pudo ir, por lo que tuvo que levantarse para ir a trabajar tras la resaca del dia de su cumpleaños.
La vida continuaba en la Elite, todo marchaba sobre ruedas y el adaptado se había asentado: estaba a gusto con todo: trabajo, compañeros, vida... Todo le sonreia. Las cenas cada vez eran más frecuentes y el buen rollo existente aumentaba a cada encuentro. Ahí ya había hecho muchas amistades en el bando socorrista, como Carranquet, J, L, M.R. o el Maestro P.
Pero llegó el día en que todo empezó a cambiar. Hacia el final de Julio, la última semana, una de las compañeras del adaptado, Mi, se fue de socorrista a una playa cercana, a la de Xeraco, dejando libre una plaza. La chica (otra más) que la sustituía, A, debía venir dos días o tres de practicas, y los restantes ya serían sus primeros días de trabajo. El adapatado fue nombrado encargado de enseñarle todo lo referente a su nuevo trabajo. Con un pequeño susto, los dos días pasaron relativamente rápido. Pero él ya le habia echado el ojo, le habia gustado desde el primer momento en que la vio. Sus compañeras adaptadas, dándose cuenta de esto y haciendo de celestinas, decidieron que sería una buena idea ponerlos juntos toda la semana en la misma posta. Y asi fue.
Quedaban cuatro días para acabar julio, y se acercaba una de las tradiciones que tanto el adaptado como A estaban a punto de descubrir: la cena de las estrellas. Era una cena de disfraces en pleno julio en una playa llena de turistas, programada para el día treinta y uno. Habían cuatro días por delante, y a pesar de que el adaptado era nuevo tambien, intentaba por todos los medios convencer a A para que fuese. Juntos eligiron el disfraz del adaptado, ya que A seguía dudando entre dos o tres.
Llegó el día treinta y uno de julio. Ambos, el adaptado y A, habían quedado juntos para irse hacia el restaurante. A vestía de Pirata, y el adaptado vestía de la muerte. Fueron hacia el restaurante, ambos ya disfrazados y haciendo girar las cabezas de los turistas que, curiosos, risueños y por encima de todo, extrañados, les miraban avanzar por el paseo marítimo.
La cena transcurrió divertidisima, con un escándalo tremendo pero sano. Después todos juntos, Socorristas y adaptados se fueron a la zona de pubs. Allí surgió. El adaptado, tras mucho tiempo sopesando la posibilidad, pensó que debía ser ahora o nunca. Sabía lo que sentía, y esperaba secretamente que A sintiera lo mismo.
La besó. Fue algo torpe por los nervios y hacía mucho tiempo nque eso no le pasaba. Sin embargo ella correspondió al beso. El tiempo, y todo en general, parecía haberse parado.
Tras una larga noche de fiesta, el adaptado y A, o lo que es lo mismo, la muerte y la pirata se fueron a descansar. Después de todo al dia siguiente sería uno de agosto, el dia del boom para cualquier trabajador de playa. Y para los adaptados no iba a ser menos, como tampoco para los socorristas.
El uno de agosto la gente de ese mes empezó a llegar a la playa.
El uno de agosto A y el adaptado empezaban su historia juntos.
El uno de agosto todo empezó a cambiar... Pero no para bien. A su manera, fue el principio del fin.
Banda Sonora del Post: Como lo tienes tú, de Pereza.
2 comentarios:
Resulta curioso el resumen, hemos seguido la historia casi dia a dia. Un beso!
Pinta bien.
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