domingo, mayo 18, 2003

18 - V - 2003

Se supone que a partir de mañana entro en mi semana definitiva del curso, el ser o no ser, la de nadar o hundirse. Comienzo a afrontarla sin apenas motivaciones, ya que duele que tus seres queridos infravaloren tu trabajo y esten continuamente exigiéndote más y hundiéndote segundo tras segundo la moral. Fué esta la causa de que no pudiese disfrutar tanto como yo quería el cumpleaños de Kane, pero al menos lo pasé muy bien en la cena. La parte de despues de la cena ya fue otra cosa, y tuve que darme cuenta tristemente de que cierta persona se encuentra exactamente en mi misma situación. En fin, esperemos que las cosas cambien y desde aqui queria agradecer a todas las personas que saben lo que estoy pasando el apoyo que me estan dando, ya que lo estoy pasando algo mal, más de lo que lo haya hecho últimamente. Dejando de lado las malas cosas, hoy he visto una película que se quedará grabada para siempre en mi memoria: La Naranja Mecánica. Me ha encantado, por su historia, por la interpretación de Malcolm McDowell en el papel de Alex, por el mensaje (o para mi mensajes) de la película... Genial, recomiendo a todo el mundo que la vea. Ya me he buscado la ropa para la cena de fin de curso, y como siempre tengo miedo de ir demasiado arreglado, pero eso ya me da igual. Despues de pasar por varias cosas, he conseguido recuperar en cierta manera mi estilo personal: ya vuelvo a tener mis colgantes, el pelo de la forma que me gusta, el anillo, el gusto por la música sinfónica y muchas más cosas que estan trayendo de vuelta al Jorge que yo conozco, y no a este desconocido a quien hasta hacia poco temia. Puede que sea por los tiempos que corren, pero ya no me fio de nada de lo que me rodea. Supongo que son tiempos dificiles, pero hoy en dia ya se sabe, vivimos dias extraños. Necesitaba desahogarme de alguna manera, y últimamente me esta entrando la vena de escritor, la de expresar la puta locura que fluye por mi cabeza a traves de la palabra, y en cierta manera consigue su objetivo, aun sabiendo que para los demas no significa nada sino otro signo de mi rareza, pero siento que cada vez que no escribo estas lineas me dan ganas de explotar, de abandonar, de dejarlo todo y de olvidarme de quien soy, ese buen chico al que tanta gente aprecia pero del que nadie sabe apenas nada. Es injusto el vivir en un sitio en el que a pesar de tus esfuerzos, de tu trabajo o de la mierda que hagas sea la que sea no vas a obtener ni tan solo la indiferencia, sino la crítica más salvaje, atroz y despiadada que pueda alguien figurarse. Sé que quien lea esto lo va a encontrar extraño, pero si prestan atención y leen quien lo ha escrito, seguro que no les parecerá tan raro. Solo tengo actualmente una pregunta en la cabeza: ¿Por qué? Sí, tengo la pregunta, pero la tengo incompleta, y posiblemente no logre encontrar una respuesta hasta que complete la pregunta de forma correcta. Pero si hay algo que sé, es que lo más frustrante del mundo es sentirse solo aun y cuando se esta rodeado de gente. La sensación es agónica e incluso desesperante, y me asusta que pueda llegar a acostumbrarme a una forma de vida así, pero se me acaban las fuerzas, ya no soy ese Jorge que era, ya no tengo ni fuerzas para luchar ni nada por lo que luchar. Tal vez sea hora de retirarse por un tiempo, de dejar de lado las preocupaciones y de dedicarme más a pensar en las cosas, para poder parar de una puta vez esa sensación de angustia que tantas veces siento, similar a un nudo en la garganta o a la desesperación más salvaje y a la que peligrosamente me estoy acostumbrando.

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