martes, abril 03, 2007

EL SEÑOR DE LOS TORPEDOS: LAS DOS BANDERAS

Agosto ya había llegado. El trabajo para los adaptados no era facil, como tampoco para los socorristas, ya que había un mar mucho más revuelto que en años anteriores.

La vida, aunque con más trabajo, parecía seguir su curso. La Elite seguía celebrando sus fiestas de hermanamiento, el trabajo, aunque agotador, no faltaba y el adaptado, nuestro protagonista, proseguía su feliz verano, gracias en gran medida a su historia de amor con A.

A pesar de que sería a final de mes, ya empezaba a organizarse la cena de los Oscars. Esta era una tradición de la que el adaptado siempre había oido hablar pero que nunca había visto con sus propios ojos. Consistía en una cena en la que se "premiaban" las anécdotas más sonadas de todo el verano bajo el título de ciertas y conocidas películas.

No obstante existen cambios que parecen insignificantes, y a los que con el paso del tiempo se les reconoce la imporrtancia real que tuvieron.

En esta historia, aconteció un día de mediados ya de agosto, aproximadamente antes de pasar la primera quincena.

El día empezo soleado, pero la mar, a pesar de estar en bandera verde, ya empezó a dar muestras de no ser la de agosto. La cosa cambió totalmente en una hora más o menos. El cielo se encapotó, se puso totalmente negro y un airecito empezó a soplar. El adaptado oyó por su walkie cómo llegaba el aviso del jefe a todos los socorristas, había que cambiar a bandera amarilla. El viento aumentó de fuerza, el cielo negro ya dejaba ver algunos truenos y tímidas gotas se dejaban notar. Un nuevo aviso indicaba que la bandera debía pasar a roja, prohibiendo todo tipo de baño.

Ese acontecimiento pareció cambiar el rumbo de lo que hasta entonces había sido un apacible verano. Los problemas dentro de la organización de los adaptados empezaron a aflorar. Favoritismos, divisiones internas, acusaciones... El adaptado intentó quedarse al margen haciendo lo que sabía: su trabajo. Pero no fue suficiente, tuvo que tomar partido. Las cosas cambiaron en el entorno laboral de nuestro protagonista.

Y tambien en el personal. De repente A mostró una carencia brutal de comunicación y su comportamiento cambió radicalmente. Lo que eran abrazos, besos y demás carantoñas hacia el adaptado, se convirtieron en silencios que hacían frontera con su triste rostro. El adaptado no entendía nada, pero a él tambien comenzaba a pasarle factura.

Una noche de fiesta, nuestro protagonista decidió emplear una técnica arriesgada: la misma que A estaba utilizando. Esto desconcertó a A, saliéndole bien la jugada al adpatado y preguntando qué pasaba. Ella confesó tener miedo, miedo de que las cosas que ahora estaban tan bien y eran tan bonitas se fuesen a acabar. El dijo que no tenía por qué ser así ya que ambos estudiarian en Valencia y se podrían ver casi a diario, y juró hacer todo lo que estuviese en su mano para evitar que se rompiera. Ella se lo agradeció y juntos pasaron una de las mejores noches en la vida del adaptado.

Llegó la cena de los Oscar y tanto el adaptado como A recibieron el Oscar honorífico por "La Pareja del Año". Tras la cena hubo una fiesta que se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Volvía a haber comunión entre todos, era una noche feliz, mágica. Nada parecía poder con ellos, con los gladiadores, con la Elite.

Sin embargo se notaba que se acercaba septiembre. De las tres postas en los que trabajaban los adaptados, dos cerrarían el día quince, quedando sólo una abierta con dos auxiliares de baño adaptado. Una plaza, la de M, ya estaba adjudicada, pero quedaba otra vacante para ver quién acompañaría a M hasta el 30 de septiembre, al cierre del servicio. El jefe lo expandió, y todos eran conscientes de ello. Mucha gente, entre ella el adaptado, quería para sí esa plaza.

Pero no A.

Comunicó al adaptado su decisión. Volvería a su pueblo para las fiestas y prperara los papeles de la Universidad en la que entraría ese año, así que no prorrogaría contrato y el día 31 de agosto sería el último. Al adaptado apenas le supo mal, ya que mantenía la promesa que había hecho. Sin embargo sabía que cambiaría un poco el no trabajar con ella. Además de todo esto algunos socorristas más muy queridos por el adaptado se marchaban, como Ru o J.C.

Llegó el treinta y uno de agosto. El último dia cierto aire de media tristeza flotaba en el ambiente. Sus compañeras, aun y divididas, habían vuelto a tener otro gesto con el adaptado para permitirle pasar con A su último día. Seguiría dos o tres días más en una playa cercana y marcharía a su pueblo.

El treinta y uno llegó a su fin y con él tambien murió agosto. No obstante, las preguntas seguían abiertas, y ninguna parecía tener respuesta. Nadie sabía quién se quedaría con la plaza de baño adaptado y qué consecuencias podría traer ello; nadie sabía tampoco quién más abandonaría el barco para siempre. Pero definitivamente, lo que nadie sabía era cómo se llevarían A y el adaptado fuera de un trabajo en el que se veían diariamente, a pesar de las promesas por parte de ambos.

No obstante, todas estas preguntas tendrían su respuesta en septiembre.

Banda Sonora del Post: En Vela, de La Fuga. Una canción que en marcaría un antes y un despues en la vida de nuestro protagonista...

4 comentarios:

Darth Sidious dijo...

¡Qué suspense!

Kane dijo...

No tiene emoción cuando ya sabes el argumento. xD

Tú sigue.

Harianna dijo...

Amen sid!

Lastima que sepa el final y no se pueda reinventar la historia a tu gusto.

Besitos!

Morgana dijo...

Sí, puede que al saber cómo acaba no tenga la misma intriga, pero lo está relatando de una manera que yo estoy ansiosa por ver el desenlace literario ^^

Un besazo y ánimo ;-)