DE COMO VOLVER A REIR EN CLASE (Y QUE LA PROFESORA NO TE PILLE)
Ya se me había olvidado cómo era. La verdad ¿para qué negarlo? La realidad es la que es, y esa realidad es que no tengo amigos en la facultad. Es una sensación extraña, a todos los amigos de la facultad los tengo en la facultad de enfrente. Este año no está siendo fácil. Adaptación a la nueva carrera y a conocer gente. A lo de la carrera aun y a regañadientes me estoy cogiendo. Pero no con la gente. No tengo aunque sea una sola persona con la que hablar para ver qué opina de la marcha de Florentino del Madrid, qué deberes hay para mañana, qué tal le va con el novio/ novia o que le tendré que pasar la canción del Main Titles de La Novia Cadaver de Danny Elfman.
No voy a engañar a nadie, la verdad es que por eso voy a algunas clases menos de las que debiera. Pero por fin ha pasado algo que, aunque sólo me ha recordado a tiempos pasados y no actuales, me ha servido para sentirme mejor. Todo comenzó en la clase de fonología inglesa.
Teniamos clase con el Profesor Pennock, pero no pudo acudir por una reunión en Madrid. Entonces vino la sustituta. Nos pusimos a dar la Aerodynamic Myoelastic Theory. La sorpresa llegó al ver quienes eran dos de los grandes contribuidores a dicha teoría: Hirano y Kakita.
Ale. Nos pusimos a reir y teniamos cachondeo para rato con el nombre del segundo. Pero la cosa no acaba ahí. Si ya nos reíamos "poco", la explicación continua diciendo que "cuando un gas o fluido fluye a traves de un canal estrecho se acelera y la presión hace que al salir dicho fenómeno sea conocido como el Efecto Bernoulli".
Que vale, que ya lo sé, que la cosa hablaba sobre la boca y el aparato respiratorio. Pero enlazad esa explicación con mi amigo Kakita y echad el resto. Las risas eran imparables, solo disimulables (y de forma bastante mala la verdad...). Aun y así, huelga decir que la profesora, gracias a nuestra ingenioso sistema de camuflaje (ponernos el antebrazo delante de la cara) no nos pilló.
Y entonces, al acabar la clase, tras carcajadas y lagrimones hice memoria. Cómo me gustaban esos momentos, como cuando hice una historia con el profesor de Historia de la Psicología y la pija de la clase junto a Nuria o cuando hicimos a nuestro pontífice Yogui I tras la muerte de Juan Pablo II junto con los Psicolokos la misma tarde en la que, horas despues y sin saberlo nosotros, Joseph Ratzinger saldría coronado como Benedicto XVI.
Fueron tiempos felices. Me alegro de haber recuperado la sensación, aunque fuese por sólo unos minutos.
4 comentarios:
Yo es que no te veo nunca, aunque claro, yo sólovoy de tarde...
Se tarda. Primero no fue gran cosa para mí, pero en Segundo ya tuve buenos amigos, que lo siguen siendo.
Te entiendo...yo ahora mismo estoy en la misma situación ahora comienzo hablar con algunas personas de la clase aunque no hay esa confianza ni complicidad pero "tiempo al tiempo"...
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